Eva Mir | 26 de Febrero de 2010 | Outsourcing, Gestión, Formación, Cursos,
¿Os habéis preguntado alguna vez cuántas facetas tiene un curso? Me refiero a uno de esos cursillos que suelen recibir los profesionales en activo, organizados por sus propias empresas y que duran unas cuantas horas.
A priori, podría parecernos que un curso, es lo que ocurre el día del curso y punto y final ¿verdad? A mi también me lo parecía hasta que me introduje en este fascinante mundo de la organización y gestión de la formación, ya que más allá del curso en sí, de sus contenidos, del currículum del docente, de la capacidad comunicativa y pedagógica del mismo, de su caché, etcétera. Más allá de todo ello existe una nebulosa de factores más o menos cuantificables que pueden conseguir el éxito o el fracaso de ése día.

Demos un vistazo a todos las partes implicadas. En primer lugar encontramos al prescriptor del curso, que tiene constancia de que se trata de una necesidad formativa para los empleados de su empresa, y éste suele querer que en muy poco tiempo reciban una formación abundante y de calidad, además de que rápidamente se obtengan resultados por su aplicación en el trabajo. Después nos encontramos con el receptor de la formación, el cual en la mayoría de ocasiones recibe de buen grado las sesiones. También aparece el consultor, formador, entrenador o como se le quiera llamar, es decir, el "profe" de toda la vida.
Además hay una serie de satélites alrededor de las piezas anteriormente mencionadas, como pueden ser administraciones públicas que proporcionan ayudas para la formación, aulas donde se desarrollan las sesiones, restaurantes dónde participantes y profes toman fuerzas durante el desarrollo de los cursillos, habitaciones de hotel para los desplazados, medios de transporte para llegar al curso, sistemas técnicos y medios audiovisuales para desarrollar la formación.
Vamos, un buen número de variables a tener en cuenta. Y más, si retomamos el inicio de este escrito dónde pensábamos que el cursillo, sólo era lo que pasaba aquel día y nada más. Pues no señor, hay multitud de detalles a tener en cuenta, y si realmente queremos que el curso sea un éxito, vamos a tener que emplearnos a fondo para tratar de controlar, cuantos más mejor.
Quiero decir, que ni el más reconocido gurú en cualquier especialidad formativa, podrá evitar la valoración negativa hacia su trabajo de aquellos/as asistentes que por citar dos ejemplos entre un millón; tenían la canalización del aire acondicionado justo al lado del oído o bien los que tuvieron que hacer malabarismos para que alguien fuese a recoger a su retoño al cole, ya que la convocatoria a la sesión apareció por arte de magia en su bandeja de correo electrónico justo la tarde antes del curso y mira por dónde el horario del cursillo era más amplio que su jornada laboral.
Insisto, cuidar los detalles, pero cuidar los detalles de verdad, poniéndonos en la piel de los diferentes implicados son las armas que tenemos para añadir valor a nuestro trabajo. Aunque bien pensado, ésta conclusión sería extrapolable a muchos ámbitos de nuestras vidas, tanto a nivel personal como profesional, ¿verdad?
CELESTINO GOMEZ PARRA Escribio el 14 de Abril de 2010
Has realizado un artículo con el corazón, me identifico con tu forma de cómo debemos plantear y planificar todas nuestras actividades. La idea de recordarnos que existen "satélites" que harán que nuestra actividad sea un éxito o un fracaso, es una realidad que a veces olvidamos.Cualquier detalle es importante y debemos cuidarlos. Felicidades,pues tener empatía, tener en cuenta a los demás, no sentirnos el ombligo del mundo... estoy seguro que nos ayudará en nuestra vida profesional y personal.
Maria Jose Yebenes Escribio el 05 de Abril de 2010
Hola Eva, Felicidades. Has acertado de pleno con el articulo. Yo trabajo en banca, y deja mucho que desear la formación. Solo hay unas pequeñas excepciones, y es cuando se contrata a una empresa externa para que se ocupe del tema. Se que obligan a ciertas horas de formación, pero deberia controlarse mas la eficiencia de esos cursos, porque algunos no valen para nada. Lo dicho, felicidades. Ah! A mi tambien me gusta pasear por Ikea, aunque no lo tengo muy a mano, pero esperemos amplien y pronto abran alguno en Ciudad Real.
Maite Ilargi Betea Escribio el 01 de Abril de 2010
¿Sabes, Eva? Me has hecho pensar, gracias por ello. Yo no estoy en temas de Formación. Trabajo en un pequeño comercio cerca de Donosti. Una liburudenda (librería y papelería), y de manera accidental, a través del google, has llegado a mi. Me has hecho pensar, y déjame reconocerte ¡Cuánta razón tienes! Cuidar los detalles y además de verdad. Yo no sé que pasa en los cursos en las empresas pero sí que es verdad que en la vida en general y en relaciones personales en particular, también hay que cuidar los detalles y ser atento con quien decides tener relación. Me has ayudado a darme cuenta que las cosas no pasan porque sí, que hay que cuidar los detalles y no dar nada por hecho. Besarkada bat (un abrazo), de una chica de Deva (Gipuzkoa), que te tiene ya en su lista de favoritos. Musu bat (un beso). Maitetxu Maite Ilargi Betea PD. A mí también me encanta Ikea
Lluis Escribio el 01 de Abril de 2010
Estoy de acuerdo. Sin duda añadir metodologia es clave para que el resultado del trabajo alcance cuotas de calidad suficientes y previsibles. Las cosas en la distancia siempre llevan a no contar con todos los detalles, lo que acaba afectando a costes y también al servicio. Si además estamos hablando de formación, es decir, de personas, la prioridad en asegurar la aplicación del mejor método para asegurar la calidad se debe posicionar entre las primeras. Felicidades por este artículo... es un alivio ver que alguien dedica tiempo en cuidar los detalles que hacen que las personas alcancen mejor rendimiento en algo tan imporante: la formación.
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